La villa navarra de Burgui constituye el pórtico de entrada al Valle de Roncal por su parte sur tras atravesar la foz que el río Eska forma entre los altos del Borreguil (1.420 mts) y la Virgen de la Peña (1.294 mts). Situado en una encrucijada fluvial y de carreteras, se encuentra a 629 metros de altitud y a 77 kilómetros de Pamplona.

Por su situación fronteriza con Aragón tuvo un castillo muy importante para la defensa del valle y que se mantuvo en servicio hasta principios del siglo XVI a raíz de la conquista de Navarra por Fernando el Católico. En el lugar que se alzaba la fortaleza medieval se encuentra ahora la ermita de la Virgen del Castillo. Todavía subsisten en su término restos del monasterio benedictino de Urdaspal —próximo a la actual ermita de la Virgen del Camino— que llegó a ser visitado por San Eulogio en el siglo VIII.

El puente romano nos recibe a la entrada del pueblo con su inconfundible estructura de postal. Todavía conserva sus cuatro arcos originales, su viejo peralte y sus tajamares para rasgar las aguas del río Esca. A escasos metros aguas arriba, una pequeña presa o “puerto” por donde descendían las almadías nos recuerda que el aprovechamiento maderero, junto con la ganadería, ha constituido la principal dedicación de sus habitantes.

En el interior de la iglesia de San Pedro, del siglo XVI, se encuentra el viejo órgano del Monasterio de Leyre, abandonado tras la desamortización de Mendizábal, y un retablo barroco del siglo XVII que muestra una escultura de San Sebastián del siglo XVII y varios cálices de estilo gótico.

El caserío de Burgui se agrupa en la margen derecha del río Eska en posición escalonada. Se caracteriza por sus calles empedradas y las casonas de teja curva y tejados bastante apuntados con aleros saledizos y chimeneas cilíndricas –ya escasas– de tipo pirenaico.

En su término se encuentran importantes valores naturalísticos como las Balsas de Sasi o la Foz de Burgui, declarada Reserva Natural y que cuenta con una de las mayores colonias de buitres de Europa, junto con numerosas aves rupícolas que anidan en sus acantilados.

Existen en la localidad dos senderos interpretativos debidamente señalizados que conducen a la Foz de Burgui y al abetal de Basari, además de numerosos caminos, pistas y sendas para los amantes del montañismo. Junto al río, se inicia el pequeño paseo “Burgui, pueblo de los oficios”, con varios paneles que recuerdan tradiciones, oficios actuales y pasados, un recorrido que se prolonga por las calles de Burgui hasta llegar al Museo de la Almadía, situado en el edificio del Ayuntamiento.

En la actualidad, la almadía se ha convertido en un símbolo de identidad del pueblo de Burgui gracias al empeño de la Asociación Cultural de Almadieros Navarros por celebrar el Día de la Almadía como reconocimiento y homenaje al oficio de almadiero. El Museo de la Almadía permite dar a conocer este oficio a lo largo del año mediante numerosas fotografías, útiles y herramientas, acompañado de proyecciones audiovisuales.