El aserradero

Convertir un tronco redondo en piezas cuadradas y rectangulares requería antaño unas técnicas manuales que pasaban por el hacha y la sierra. Fue esta última la que permitió obtener en el corte de la madera unas superficies totalmente lisas y regulares. La modernización del sector vino cuando la sierra dejó de ser una herramienta manual para convertirse en una herramienta mecánica.

La explotación forestal y el transporte fluvial de la madera cobra sentido en la medida que ésta ha sido convertida posteriormente en vigas y en tablas para ser usada en la construcción de edificios y de muebles.

Aserradero manual

Era el modo más tradicional de aserrado. Se montaba una pequeña plataforma de madera sobre la que se colocaba el madero a cortar. En el lomo del madero se trazaban unas líneas rectas que delimitaban el grosor que se quería que tuvieran las tablas o tablones. Estas líneas eran las guías a seguir al milímetro por los aserradores. Los dos mangos de la sierra eran sendos palos transversales.

Sobre la plataforma se colocaba un hombre que asía un mango de la sierra, tiraba hacia arriba y tenía mucho cuidado en que el corte siguiera las líneas guías marcadas. Debajo de la plataforma, otros dos hombres, asidos a cada lado del otro mango, tiraban hacia abajo con fuerza. El tirón hacia abajo era el que mordía más en la madera. El trabajo era duro y paciente. Se empleaba mucho tiempo para aserrar poca cantidad de madera.

En Burgui se utilizó este sistema tradicional hasta después de la Guerra (años 40 del siglo XX). Se solía aserrar así en varios sitios del pueblo: en la Venta del cruce a Vidángoz, en la Cueva (sería para protegerse de la lluvia), en el pajar Lupercio, en el puente….

Entre los últimos aserradores de esta villa cabe mencionar a los hermanos Gárate: Francisco, Ciriaco, Braulio, Pío. También venían de fuera a aserrar, sobre todo santanderinos. A veces los aserradores dejaban las tablas y tablones sin terminar de aserrar, para que no los robara por la noche algún vecino…. de poco sueño.

SERRERÍA MECÁNICA

dibujos_aserradero_3_redLos peones hacían rodar los maderos sobre dos paratos (maderos en función de soportes) hasta el carro de la sierra. El madero a serrar era sujetado fuertemente mediante unos ganchos dentados. El volante de la sierra de cinta, que era la que aserraba el tronco, era impulsado entonces por un motor de gasoil. Muy poco después se aplicaría la electricidad. El carro con el madero, que rodaba sobre un carril, tenía que ser desplazado manualmente por un aserrador -trabajo duro si lo hacía siempre el mismo aserrador- , mediante una manivela con cadena.
La sierra mecánica, aun tan sencilla como ésta, serraba mucho más (tablas, tablones, listones, persianas…), y mejor (ajustado al milímetro), que los aserraderos manuales.

Ambas formas de aserrar que ofrecemos quieren ser un homenaje a todos los maderistas y aserradores roncaleses.

UNA SERRERÍA CON HISTORIA

cesion_naty_glaria_redLa sierra aquí expuesta es una sierra mecánica antigua; la forma de serrar era sustancialmente la misma que en las serrerías modernas. Lleva incorporada también una sierra manual.

Fue utilizada en Burgui por la sociedad Urzainqui-Laspidea en la década de 1950, quedando arrinconada al aparecer en el mercado nuevas sierras mecánicas mucho más rápidas y precisas.

Hacia el año 1965 fue adquirida por la empresa sangüesina Construcciones Aranguren, especializada en restauraciones de construcciones antiguas, con el objetivo de emplearla en Sangüesa en la rehabilitación del convento del Carmen. Y fue así como desde 1965 hasta 1980 esta serrería se empleó en la restauración 

img_3793_redde decenas de edificios y construcciones emblemáticas de toda Navarra. Podemos decir que en esta serrería se ha apoyado la rehabilitación de una parte importante del patrimonio navarro.

Después de algo más de un cuarto de siglo sin ser usada, y conocedor el propietario de Construcciones Aranguren, Jesús Aranguren, de la labor que se estaba realizando en Burgui para preservar la memoria de los antiguos oficios, decidió que esta pieza debía de volver a Burgui, haciendo donación de ella en 2008 a la Asociación Cultural de Almadieros Navarros. Está aquí expuesta desde el 7 de diciembre de 2008.