Poco a poco, de forma inevitable, la memoria viva de nuestra tradición almadiera se nos está esfumando. Es ley de vida. Pero a la vez, herederos como somos de aquellos maestros que, in extremis, nos enseñaron el oficio, esa extinción de los últimos almadieros está siendo paralelamente relevada por la consolidación de este reconocimiento anual que hacia ellos tenemos. No podía haber mejor relevo generacional.El Día de la Almadía vuelve fiel a su cita.

Este año, aunque parezca una redundancia, el colectivo almadiero quiere poner en valor una de las grandes virtudes del ser humano, el esfuerzo. En una sociedad cada vez más acomodada es esta una virtud cada vez más revalorizada. Almadías y esfuerzo son dos conceptos que no se pueden desligar.

Damos desde aquí la bienvenida a cuantos en esta fiesta nos acompañáis. Estad atentos a todo cuanto veáis en el río; es recreación viva de una actividad con la que nos identificamos, ese oficio es nuestra seña de identidad, fue y es riqueza.

Disfruta de Burgui y de todas las actividades que rodean a esta fiesta. Estás en tu casa.